Entrevista a Dra. Denegri en Hub Sustentabilidad
Por cep-wadm
25Jun, 2013
Marianela Denegri: “La educación financiera en nuestro país es una deuda pendiente”
La psicóloga lleva más de 15 años estudiando el comportamiento de los chilenos frente al consumo y la economía. Desde que empezó a investigar dice que la situación ha empeorado: hay más deuda y más consumo compulsivo.
POR novedoso que parezca, el Centro de Estudios en Psicología Económica y Consumo (CEPEC)_de la Universidad de la Frontera lleva ya varios explorando este tipo de comportamiento en los chilenos. Y su directora, Marianela Denegri, se ha convertido en la voz quizás más autorizada para explicar cómo viven los chilenos con sus platas, sus expectativas y angustias por sostener el estilo de vida que tienen hoy, pues que ella hace un seguimiento del tema desde los años 90.
¿Qué ha visto en este tiempo? ¿Estamos mejor o peor?
Con Asociación de Consumidores del Sur hicimos un estudio para replicar una investigación inicial que hicimos el año 1997. Era el perfil del consumidor de la IX región y nos encontramos que el comportamiento, en vez de mejorar, ha empeorado. Han aumentado los niveles de endeudamiento, los niveles de consumo impulsivo y también aumentó el impacto que tiene el consumo en la construcción de identidad. Ese es un tema que no es menor. Nuestra sociedad paulatinamente, ha ido estructurando su identidad tanto personal como social en términos del consumo. Cada vez somos menos lo que somos y somos más lo que tenemos. Hay una instalación de pautas culturales cruzadas absolutamente por el tema del consumo. La clase media, que ha sido la más impactada con estos cambios, tenía una alta valoración por la educación y eso no ha cambiado, pero ha cambiado el discurso. Antes se hablaba de ser educado, ahora se habla de tener educación. Tú compras educación, así como compras otra cosa.
¿En términos prácticos, para poder hacerlo es a costa del endeudamiento permanente?
El endeudamiento se ha transformado en un comportamiento habitual. Ya ni siquiera es un comportamiento pensado. Las generaciones anteriores en Chile se caracterizaban por su austeridad: el endeudamiento era muy pensado. Ahora te endeudas para cualquier cosa. Pero este fenómeno tiene una cara pública, la de mostrar lo que tienes, y otra privada, que es la de la angustia para pagar las deudas.
¿Esa angustia se refleja en los estudios?
Hemos medido la satisfacción con la vida y las personas endeudadas aparecen claramente menos satisfechas con sus vidas. El consumo racional correlaciona de manera inversa con el materialismo. Las personas racionales, son menos materialistas y están más satisfechas con sus vidas. En cambio, las personas que tienen un consumo más impulsivo, aparecen también más materialistas y menos satisfechas con sus vidas. En el estudio que hicimos en Temuco, había alrededor de un 40% de consumidores conservadores, más racional, menos materialista. Pero había un 30 y tantos por ciento que era claramente consumista.
Y eso es en base a declaraciones, así que tampoco consta que sean tan conservadores.
Ese es el tema. Si con deseabilidad social y todo hay más de un tercio que se ubica de manera abierta en el polo consumista, eso te puede hacer pensar que son muchos más. Esto pasa sobre todo en las edades más jóvenes de los 18 a 35 años.
¿Las personas quieren cambiar o les da lo mismo?
Como vimos en otro estudio que hicimos en profesores, ellos te decían ‘lo estoy pasando mal, pero siento que no puedo hacer nada más, porque no puedo dejar de vestirme bien, no puedo dejar de tener un buen vehículo, no puedo dejar de tener un buen computador’. Eso del computador nos impresionó mucho, porque los profesores decían que no podían no tener un computador de última generación, porque ‘qué van a pensar mis estudiantes de mí si tengo un compositor que no sea de última generación; van a pensar que el obsoleto soy yo’. Ahí la construcción de identidad va de la mano con el objeto de consumo.
En el tema del endeudamiento, ¿cuál es la profundidad de lo que las personas no entienden cuando están endeudándose?
Ahí partimos por un tema mucho más básico. La educación financiera en nuestro país es una deuda pendiente. Hay mucha gente que se endeuda no sólo por el tema que tiene el consumo en nuestra construcción de identidad, sino además porque no maneja herramientas financieras que le permitan ser más eficiente. Por ejemplo, si se van a endeudar, uno de los criterios que utilizan es que la cuota sea chiquita, aunque eso signifique que vas a pagar como 10 veces más lo que estás comprando. La escasa educación económica que teníamos en nuestro curriculum se ha ido jibarizando cada vez más.
En estas páginas Eugenio García dice que en una sociedad para la que el dinero es tan importante, no tenemos ninguna educación al respecto. ¿Tiene alguna idea de por qué esto ha sido así?
Está la hipótesis básica del modelo económico neoclásico, que el hombre es racional, que maneja información perfecta, el mercado que se autorregula, pero que no ha incorporado lo que la propia investigación nos ha ido mostrando. Con el premio Nobel de Kahneman, en el año 2002, aparece que los seres humanos no somos tan racionales como se pensaba que éramos. Y creo que no se ha tomado la suficiente conciencia de eso. Y eso te debería llevar a que si realmente queremos tener ciudadanos racionales económicamente, hay que educarlos. ¿Y qué vas a formar? ¿Ciudadanos o consumidores? Nosotros hemos formado consumidores. Y los hemos formado mal además. ¿Y cuándo nos empieza a aparecer la urgencia de la educación financiera? Cuando Chile entra en la OCDE, cuando empiezan a presionarnos para que el 2015 demos la prueba PISA en su versión financiera. Ahí aparece la urgencia, cuando debió haber aparecido mucho antes. Y no se trata sólo de enseñar a calcular los intereses a una persona, sino que creo que hay que dar una fuerte base actitudinal. Hemos perdido valores que como sociedad teníamos y que a lo mejor sería tiempo de recuperarlos. El valor de la austeridad puede ser un tema ético, pero también es de sobrevivencia. Estamos matando el planeta también.


