Nuestros hijos y el consumo
Publicado originalmente por ONACON el Mar, 11/15/2011 – 12:56
Por Marianela Denegri Coria
Universidad de la Frontera
Observatorio Nacional del Consumo
Durante la infancia, debemos insistir en la formación de hábitos de consumo eficiente que proporcionarán las bases para que nuestros hijos no se vuelvan esclavos del consumismo. Para ello hay una serie de consejos útiles que nos pueden ayudar, y que hoy quiero compartir con ustedes:
1. Acostumbre a su familia a llevar una lista al supermercado antes de ir a comprar. Esa lista será confeccionada en casa y registrará todos los productos que se adquirirán después de conversarla en familia incluyendo a los niños. Nada que no esté en la lista podrá ser comprado: ello es un antídoto para la compra impulsiva.
2. Enseñe a sus hijos con el ejemplo. Muchas situaciones cotidianas se pueden utilizar para enseñar hábitos de consumo: la selección y compra de los alimentos o ropa, la elección de un regalo, el estudio de un catálogo antes de realizar una compra, el comentario de anuncios publicitarios o la distribución del presupuesto familiar. Es importante que los niños y niñas aprendan tempranamente la importancia de la planificación para el logro de una mejor calidad de vida.
3. Otorgue autonomía creciente para el manejo del propio dinero, incentivando el ahorro para la compra de pequeños regalos, los hobbies o ropa de su gusto. Converse con los niños acerca de las decisiones que toman en diversas circunstancias, ayudándoles a razonar acerca de por qué se debe o no comprar, o si es mejor esperar o ahorrar para adquirir otra cosa.
4. Proporcione una mesada estable de acuerdo a la edad del niño, ésta debería comenzar a entregarse alrededor de los 8 años y destinarse a los gustos personales. Su periodicidad debería ser semanal para los más pequeños y mensual para los adolescentes. Debe quedar claro que si la mesada se gasta antes de la próxima entrega deberá esperarse y no se contará con ningún dinero adicional.
5. Evite pagar por obtener buenas notas o ayudar en las tareas domésticas que son responsabilidad de todos en la familia. Si queremos incentivar el gusto por el trabajo, podemos entregar a los niños algún pago por aquellas tareas del hogar por las que de todas maneras pensábamos pagar, por ejemplo, cortar el pasto, lavar el auto, etcétera.
6. Converse con sus niños acerca de la situación de la familia, no trate de protegerlos evitando que se enteren que estamos pasando por momentos de dificultad económica. Con ello está excluyéndolos de la familia y evitando que desarrollen destrezas que serán vitales en su crecimiento.
7. No trate de sustituir su ausencia con regalos, si debe trabajar mucho para sostener a la familia, converse con sus niños de ello y traten de aprovechar los momentos juntos para hacer cosas entretenidas. No es mejor padre o madre el que compra más juguetes caros.
Son hábitos sencillos, pero que requieren que los adultos seamos especialmente consistentes en su aplicación. No olvidemos que es en el hogar donde aprendemos a ser consumidores responsables y también es allí donde el consumismo puede comenzar a atraparnos.


