Comer y pasar tiempo en familia hace felices a chillanejos
- Escrito por Claudia Worner,Diario La Discución de Chillán, Domingo 25 de Septiembre de 2011
- Investigación midió indicadores como escala de satisfacción con la vida y la alimentación, felicidad subjetiva y calidad de vida.
- Una reunión familiar, compartir con amigos o simple gozo personal, tiene como eje común una buena alimentación.

“Disfruto tener tiempo para cocinar cosas ricas, para compartir con la familia y con los amigos… me encanta hacer pancito y repartirlo después entre la gente que sé que le gusta, porque es tan rico hacer algo y saber que va a ser disfrutado”.
Esa es para Gabriela Bustos una de las grandes alegrías de la vida, cocinar para la gente que quiere y por supuesto, juntarse a comer para celebrar, para pasar tiempo en familia y para compartir. “Por eso me niego a comer con la tele prendida, el tiempo de almuerzo, de cena es valioso, y es para sentarse a compartir momentos ricos con tu gente, saber qué están haciendo. A veces no podemos estar todos juntos, por trabajo, unos almuerzan en el centro, los niños en el colegio, pero los fines de semana los almuerzos son con todos, y con una buena sobremesa”.
Esos son también los resultados del estudio que es parte del Proyecto Fondecyt “Relación entre bienestar subjetivo, alimentación y comportamiento de compra de alimentos” de la doctora Berta Schnettler, académica de la Universidad de La Frontera e investigadora de BIOREN-UFRO, junto a la doctora Marianela Denegri y al académico Horacio Miranda, quienes realizaron un estudio que reveló cuáles son los grandes satisfactores de vida.
Para efectuar el estudio, utilizaron una muestra de 316 personas -distribuidas proporcionalmente por ciudad- de distintos grupos socioeconómicos (ABC1, C2, C3, D y E), residentes en Chillán, Concepción, Temuco y Puerto Montt. Con ese fin se aplicó una encuesta que incluyó las Escalas de Satisfacción con la Vida, Satisfacción con la Alimentación, Felicidad Subjetiva y el Índice de Calidad de Vida Relativo a la Salud.
“Medimos la salud, la autopercepción sobre la salud, los días que las personas se habían sentido enfermas, la felicidad subjetiva, las características sociodemográficas de las personas”, indicó Berta Schnettler, académica de la Ufro a cargo del estudio. “Diferenciamos también la felicidad subjetiva, que es la capacidad se satisfacción momentánea, de la satisfacción con la vida, que es permanente, ya que si se es positivo la satisfacción con la vida es mayor”.
La profesional agregó que estos son los resultados del primer año de estudio de un proyecto Fondecyt, que mide la relación entre bienestar subjetivo y alimentación, que nace porque “hay muchos años de estudio sobre la felicidad y bienestar subjetivo, la que puede medirse en forma global o por dominio, como familia, trabajo, salud. Estos son los indicadores que más se han trabajado, pero eché de menos medir la relación con la alimentación. El proyecto nace porque la alimentación está necesariamente relacionada con la salud, los alimentos tienen los nutrientes que se requieren para vivir, es una necesidad básica. Además, hay que cuidarla, porque hay cuidar el colesterol, la obesidad, porque son riesgo para las enfermedades no transmisibles como la diabetes”, comentó.
En el estudio comprobaron también que la alimentación está muy relacionada con la interacción social. “Si celebramos, lo hacemos con una comida, el fin de semana se come en familia, cuando se va a un restorant, es un minuto de placer. Al inicio del estudio pensábamos que de acuerdo a la teoría de Maslow, la comida no debería ser tan relevante porque es una necesidad básica, pero ahora se ve que sí, y que afecta la calidad de vida y en todos los niveles socioeconómicos”. La investigadora indicó que en principio se pensó que esto sólo operaba en algunos estratos, pero se constató que la comida opera como satisfactor de manera transversal. “Todos celebramos con una comida, cuando queremos expresar cariño lo hacemos con una comida. Esperábamos que influyera positivamente, pero no de esta manera, tan alta. Pero es muy lógico: si está satisfecho con la alimentación, está satisfecho con su vida, probablemente por el tiempo que se le dedica. Comemos al menos tres veces al día, es parte de la vida, es cotidiano, pero importante”.
El siquiatra Orlando Fuentealba, comenta que los satisfactores inciden positivamente en una mejor calidad de vida, aunque en esta rama de la medicina se los considera además como preventivos o no de enfermedades mentales. “Por ejemplo, el dinero es un satisfactor habitual, pero aumenta la posibilidad de enfermedades síquicas, porque aumenta el riesgo de conductas de búsqueda y protección que aislan de lo demás, aumentando los cuadros de ansiedad y depresión”.
De la misma forma, la familia es un protector de patologías pero para ello depende de las características de como se desarrollan las conductas entre sus miembros.
HALLAZGOS
Tener sentimientos positivos y estar satisfechos con la alimentación familiar son dos cosas indispensables a la hora de evaluar la satisfacción con la vida. De acuerdo a numerosos estudios, la satisfacción con la vida está definida como una valoración positiva que las personas hacen de su vida en general o de aspectos particulares y así evalúan su estado actual con las expectativas de futuro que tienen de sí mismas, donde la satisfacción es la discrepancia percibida entre las aspiraciones y los logros alcanzados.
Con la idea de identificar cuáles son las variables que influyen y que hace que las personas se sientan satisfechas con su vida y a qué le otorgan más importancia, el estudio de la doctora Berta Schnettler, logró identificar algunos resultados que arrojaron que independiente del nivel socioeconómico, la mayor proporción de los encuestados estuvo muy de acuerdo con que la familia es una importante fuente de felicidad. Asimismo el estrato ABC1 declaró que el trabajo, los amigos, el ocio y la alimentación son factores de felicidad importantes en su vida. Contrario a la creencia popular, de que el dinero no compra la felicidad, se puede deducir que este grupo posee actividades remuneradas que les permiten acceder a recursos materiales para disfrutar y compartir con los amigos del ocio (vacaciones en el extranjero, frecuentes salidas a restaurantes y una activa vida social, por ejemplo) y de una alimentación más placentera y variada, lo que a la larga se traduce en una mayor autorrealización y una actitud positiva. Este grupo además, tiene una autopercepción muy buena respecto de su salud, lo que no sucede con los estratos C3, D y E, quienes se autoevalúan de manera regular en este dominio de la vida, lo que concuerda con una alta probabilidad de insatisfacción en la medida que aumentan los problemas físicos, lo que principalmente se debe a que las personas con mejores ingresos gozan de mayores beneficios y oportunidades de acceder a una mejor atención médica.
Contrariamente a lo esperado, la investigación estableció que la satisfacción con la alimentación aumenta la satisfacción con la vida, independientemente del nivel socioeconómico. Esto se explica porque el proceso de alimentación involucra actividades relativas a la adquisición, preparación y consumo de alimentos que resultan ser transversales para las personas de distintos niveles socioeconómicos. “La alimentación se relaciona con otros dominios de la vida, como la salud y la interacción social en reuniones familiares o con amigos son variables que se han reportado como fuentes de felicidad”, explica la doctora Schnettler. “Se suma además que si hay pensamientos positivos, el nivel de satisfacción aumenta, sin importar el estrato socioeconómico al que las personas pertenezcan”.
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