Para los Jóvenes la Felicidad También está Asociada a la Comida
Carne, bebidas gaseosas, mantequilla, verduras y frutas son los alimentos que más presentes están en la dieta de un joven universitario promedio. El consumo diario de estos –en el orden que aquí se mencionan- está altamente relacionado a su bienestar y satisfacción con la vida ya que se asocian principalmente a momentos de esparcimiento.
Desde 2009 que la investigadora de la Universidad de La Frontera, Dra. Berta Schnettler -perteneciente al Núcleo Científico Tecnológico, BIOREN-UFRO y al CEPEC- ha desarrollado una línea de investigación que busca descubrir los vínculos que existen entre la felicidad y el consumo de alimentos. Es sabido que comer produce placer y por lo tanto está estrechamente unido al bienestar de cada persona. Actualmente comer sano o “comer bien” denota a una persona preocupada por su salud y según el imaginario colectivo, es también más feliz.
Sin embargo, una reciente investigación dice que los alimentos que producen más satisfacción no son necesariamente los considerados “sanos”. Al menos no para los 112 jóvenes encuestados -56,6% hombres, 43,4% mujeres, mientras que un 81,1% declaró ser residente en un entorno urbano y un 17 % pertenece a la etnia mapuche- que cursan entre el segundo y noveno semestre de una carrera perteneciente a las cuatro Facultades que componen la UFRO y cuya edad promedio es de 22 años y que declararon estar más contentos si comían carne y consumían bebidas.
“Utilizamos un cuestionario especialmente construido que incluyó las Escalas de Satisfacción con la Vida y de Satisfacción con la Propia Alimentación (SWLS y SWFL por sus siglas en inglés), además preguntamos sobre el consumo en el hogar de ocho grupos de alimentos y bebidas: cereales y pastas; carne; pescado y mariscos; leche, queso y huevos; aceite, mantequilla y margarina; frutas, verduras, bebidas gaseosas para así determinar la frecuencia de consumo”, explica la Dra. Schnettler.
Según estos instrumentos, el 56,2% de los encuestados se muestra satisfecho con su vida y un 25% está extremadamente satisfecho. Ahora si se le suma la variable de la satisfacción con la alimentación el 46,4% está satisfecho y el 35,7% extremadamente satisfecho.
Los resultados arrojaron que mayormente los jóvenes consumen aceite, mantequilla y margarina. La ingesta de leche, queso y huevos; frutas y verduras también es diaria o en algunos casos dos a tres veces por semana. Las comidas que incluyen cereales, pastas y algún tipo de carne tienen una frecuencia de 3 veces por semana. Distinta es la situación del consumo de pescados y mariscos que sólo se consumen forma ocasional.
Carne y Gaseosas, la Dupla Perfecta
Una de las variables más significativas de la cual este estudio dio cuenta, tiene que ver con el consumo de carne. “La encuesta dice que el 33% de los jóvenes encuestados está ‘extremadamente satisfecho’ con su alimentación porque consume carne en forma diaria, mientras que un 67% de los estudiantes que se declararon simplemente ‘satisfechos’, consumen carne dos a tres veces por semana”, dice la Dra. Schnettler. Aceite, mantequilla y margarina también están altamente rankeados en la satisfacción de vida y consumo de alimentos, ya que un 87,2% de los jóvenes dicen consumirlos diariamente.
En el caso de las bebidas gaseosas, los estudiantes extremadamente satisfechos con su vida consumen este producto en forma diaria (48,0%), mientras que aquellos medianamente satisfechos en mayor proporción sólo consumen bebidas una vez a la semana (46,7%).
“También consideramos alguna variables que tienen que ver con el lugar de residencia, donde existe una mayor proporción de sujetos insatisfechos con la propia alimentación que residen en Temuco o en un pueblo rural”, acota la investigadora. “Sin embrago es interesante destacar que quienes viven en ciudades más pequeñas o en el campo no tienen este inconveniente”, agrega.
Los resultados obtenidos sugieren que los hábitos de alimentación de estudiantes universitarios del sur de Chile, se relacionan con la satisfacción de vida y con la satisfacción en relación a su alimentación. Ambas estarían asociadas con motivos hedónicos vinculados al disfrute y a la asociación simbólica de ciertos alimentos con ocasiones sociales, más que nutricionales o por motivos de salud.
“Este último aspecto es importante a considerar para el diseño de estrategias de intervención en relación a patrones de consumo alimentario saludable”, concluye la Dra. Schnettler.
Fuente: Dirección Investigación, UFRO (Lorena Espinoza Arévalo)

