Dra. Denegri en El Heraldo de Colombia
Por cep-wadm
18Jun, 2013
Piense bien las cosas antes de endeudarse

A través de los medios de comunicación y de la constante publicidad, las ciudades se organizan para promover el consumo.
En los últimos años el consumo privado ha sido el dinamizador de la economía nacional. Tanto así que los expertos señalan este favorable comportamiento como la principal razón por la cual Colombia ha mantenido un crecimiento económico de 5,9%, a pesar de las recientes crisis financieras que azotaron a Estados Unidos y actualmente a Europa.
Las cifras son positivas y la confianza del consumidor estable, gracias a una coyuntura de expectativa ante el panorama alentador de nuestra economía (las proyecciones del Departamento Nacional de Planeación para este año son del 4,8%). A primera vista, pareciera que un alto grado de consumo habla muy bien del ambiente que se vive en el país para los negocios.
Sin embargo, de la mano con el gasto, los niveles de endeudamiento de los colombianos también han aumentado significativamente frente al incremento de sus ingresos. De ahí que el Banco de la República haya subido las tasas de interés de los créditos como medida preventiva de posibles sobreendeudamientos que hagan colapsar el sistema financiero.
Varios factores inciden en que nuestro consumo se base en dinero que no tenemos y no en los ingresos reales. Una de las razones más importantes, según María Mercedes Botero, profesora del Departamento de Psicología de Uninorte, es que en el país la cultura de lo financiero no está institucionalizada: “de base no hay una formación económica; luego entonces, los niveles de comprensión del mundo económico son precarios”.
A partir de ahí surgen las malas decisiones en el manejo de las finanzas personales. Para José Luis Ramos, director del IEEC de Uninorte, “la falta de educación financiera incide en el hecho de que los ciudadanos busquen su bienestar en el corto plazo por medio del consumo, sin importar que este sea a crédito y con altas tasas de interés, lo cual repercute en los costos que deberá asumir en tiempos futuros”.
A nivel nacional no contamos con métodos para medir los niveles de comprensión financiera de los ciudadanos que se están formando desde los primeros años de escolaridad hasta aquellos que inician su vida financiera, por lo que no sabemos con certeza hacia dónde dirigir las estrategias de educación en economía.
Marianela Denegri, experta en psicología económica de la Universidad de La Frontera de Chile, sostiene que un individuo alfabetizado económicamente desarrolla un pensamiento económico con destrezas cognitivas y afectivas que le permite comprender la complejidad de las problemáticas económicas y desarrollar habilidades concretas para la vida económica cotidiana.
¿Por qué nos endeudamos?.
Generalmente las personas se endeudan porque tienen necesidades no satisfechas. En nuestro entorno social, las necesidades principales de gasto tienen que ver con ropa, educación y diversión, además de las necesidades básicas.
Botero, quien ha realizado diversos estudios para hacer un perfil del consumidor del Caribe colombiano, menciona necesidades como reconocimiento, figuración y posicionamiento, lo cual se transforma en la compra de lujos o artículos innecesarios, pero que refuerzan la autoestima.
“El costeño por naturaleza no tiene la cultura de ser sistemático y organizado en la programación de su vida cotidiana, por consecuencia no hace un presupuesto de la unidad familiar, que ayude a racionalizar el gasto de acuerdo con el perfil de necesidades y prioridades”, dice Botero.
Asimismo, somos compradores ocasionales. Vamos por la calle, vemos las cosas que llaman nuestra atención y terminamos comprando aunque no lo tengamos planeado. Y muchas veces, esto implica comprar con altos costos en el mediano y largo plazo, porque se convierten en desembolsos frecuentes.
Otro factor importante es que los medios de pago han bajado sus requerimientos, con respecto a la capacidad de ingresos de la gente, al momento de prestarles. Hoy cualquier persona con un salario mínimo puede obtener con facilidad tarjetas de crédito. Los bancos parecen estar llevándonos indiscriminadamente al gasto, aunque este sea a través del endeudamiento.
Para Botero, el desafío para cambiar los niveles de sobreendeudamiento está en jugar honestamente. Las entidades que prestan dinero deben hacer estudios para saber quién de verdad tiene capacidad para pagar, e igualmente deben ayudarlos a que entiendan el significado de los créditos y las tasas que están manejando.
“Es un acto de responsabilidad no estimular las compras impulsivas y las compulsivas, que en últimas es el lenguaje que están mandando”. Además, el consumidor debe ser responsable e inteligente a la hora de enfrentar la sobreoferta de créditos para no caer en responsabilidades financieras que no puede cubrir.
Deuda
Hasta hace unos años, deber y aparecer reportado en las centrales de riesgo era un estigma social. La gente se cuidaba de faltar a sus responsabilidades financieras ante el temor de que se le cerraran puertas financieras en el futuro.
Hoy en día esta conducta se ha transformado. Actualmente, quien está reportado no siente mayor preocupación. Al respecto, María Mercedes Botero, profesora del Departamento de Psicología de Uninorte, expresa que en Colombia “dejó de existir una cosa que se llama control social de la deuda, que psicológicamente funcionaba. Antes nos regulábamos, porque era prestigioso no deber; mientras que ahora parece que es importante deber, no importa cuánto, ni a quién, ni cómo debes, después de que tengas dinero para gastar”.
ALIANZA EL HERALDO Y UNIVERSIDAD DEL NORTE
Anterior
CEPEC es parte del Núcleo en Ciencias Sociales de la Universidad de La Frontera
Junio 17, 2013

